He aprendido una cosa o dos de ver las noticias o análisis políticos. Noten como cada vez que un gobierno corrupto sale del poder empiezan a salir cosas que se tenían ocultas y serían muy incriminatorias.
También es lo mismo con las parejas... Siempre he dicho que uno conoce realmente a su pareja después que termina la relación. Empiezan a salir actitudes en la persona que nunca se atrevía a mostrar cuando estaba contigo. Te tratan de forma diferente. Y uno se entera de cosas que ellos hacían en su pasado o luego que terminaron (todavía no me entero de lo que podrían haber hecho durante la relación), cosas que éstos mismos juzgaban de una manera nada normal cuando lo hacían los demás. Es muy extraño cuando vez que alguien se ensaña en criticar a tus amigos más cercanos o cualquiera que se te acerque porque hacen cosas estando solteros que simplemente están en su libertad de hacer pero para ellos es inaceptable. Claro... Para los demás.
Y lo peor de todo es cuando te restringen de hacer ciertas cosas con tus amigos sin la presencia de ellos como buen guardaespaldas. Sólo que al parecer ellos sí se cuidan solos (no lo dudo) pero uno siempre tiene que estar vigilado.
Peor aún... que pretendan que uno siga vigilado luego de que termine la relación. Simplemente patético.
Así que estoy tratando de mantener esta doble moral lejos de mí. Y al terminar una relación cortarla de raíz. Tener a un ex cerca no es conveniente. Lo se por experiencia propia y de allegados. Los momentos lindos son para ser recordados, no para forzar a que vuelvan. Esto simplemente amargará esos recuerdos con la presión de que vuelvan de forma no natural.
Para seguir hacia el futuro hay que dejar el pasado atrás.
jueves, 30 de julio de 2009
domingo, 21 de junio de 2009
¿Vemos las estrellas juntos?
Un escrito que tenía por ahí desde hace tiempo y decidí publicarlo :)

Siento el gran deseo de tenerte a mi lado. Que estés junto a mí en un momento tan especial. Acostados los dos. Con el dulce olor del jazmín. Sobre el pasto. Simplemente… observando. Esa inmensidad que se encuentra sobre nosotros. Esa oscuridad inmensa mil veces iluminada. Ese gran cielo lleno de estrellas. Quiero observarlas contigo. Tú debes ser ese… el elegido para acompañarme en esa gran hazaña. Observar las estrellas. Trazar miles y miles de caminos que se ciñen entre ellas, y se entrelazan en una figura infinita. Cómo las luces de una inmensa ciudad en la noche que observamos desde nuestra nube. Esa gran ciudad iluminada en la que viviremos juntos una vida mejor.

Siento el gran deseo de tenerte a mi lado. Que estés junto a mí en un momento tan especial. Acostados los dos. Con el dulce olor del jazmín. Sobre el pasto. Simplemente… observando. Esa inmensidad que se encuentra sobre nosotros. Esa oscuridad inmensa mil veces iluminada. Ese gran cielo lleno de estrellas. Quiero observarlas contigo. Tú debes ser ese… el elegido para acompañarme en esa gran hazaña. Observar las estrellas. Trazar miles y miles de caminos que se ciñen entre ellas, y se entrelazan en una figura infinita. Cómo las luces de una inmensa ciudad en la noche que observamos desde nuestra nube. Esa gran ciudad iluminada en la que viviremos juntos una vida mejor.
miércoles, 4 de marzo de 2009
Me hace daño amarte

Cada vez que recuerdo esa noche que me regalaste, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo tus dulces besos, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo el calor de tu cuerpo, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo tu cabello sedoso, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo tu sonrisa de angel, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo el tocar tu suave piel, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo la intensidad con que amas, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo que es imposible, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo que ya tienes dueño, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo que eres feliz con él, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo que hacen la mejor pareja que he conocido, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo lo inteligente que eres, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo tus grandes metas que quieres alcanzar, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo tus pequeñas y adorables mañas, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo que no te conocí antes, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo que no debí dejar que llegaras a mi vida, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo que me conquistaste con tan poco, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo que no creo en el amor si no es contigo, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo que mi corazón está en tus manos, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo que debo dejarte ir, me hace daño amarte.
Cada vez que recuerdo que te sigo amando, me hace daño amarte.
miércoles, 11 de febrero de 2009
Sutil Intensidad
Eres intenso. Tan capaz de llegarme por todos lados. Capaz de entrar en mi hasta por los poros. El más suave contacto tuyo me llega hasta el alma. Vivo en tu mundo, creado por tu mente, mantenido por tu corazón. Eres como una obra de Brahms. Tan sutil y suave y con tanta ternura. Y, a veces, llegas a ser tan intenso... tan destructivo. Pero nunca pierdes tu sutileza, tu ternura. Con tan poco esfuerzo, con sólo un roce, llegas a crear tantos sentimientos, un mundo completo lleno de ellos. Y con el mismo roce lo destruyes, haces desaparecer todo aquello que alguna vez existió, todo aquello que alguna vez sentiste. Sólo quedan los recuerdos, y la esperanza de que, algún día, con tu suave aliento, tu tierna voz y tu sutil contacto, vuelvas a crear ese mundo de nuevo... Solo para nosotros dos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)